El Poder de las Rosas en las Emociones

un flechazo
de bienestar emocional

Casi nos parte en dos el corazón, aquel amor primero.  

Y, dependiendo de las travesuras de ese ángel que se empeña en atravesarnos con un subidón de fuerza arrebatadora, pasamos el amor segundo, el tercero…

Lo cierto es que, si queremos atribuir la responsabilidad a alguien de lo que sentimos cuando nos enamoramos, ya tenemos a Cupido.

 

 ¿CUPIDO ES EL RESPONSABLE?

 

SON NUESTRAS 

NEURONAS 

Y

 HORMONAS

La realidad de la vida es que a Cupido debemos dejarlo en la mitología y buscar la razón en nosotros mismos porque todas nuestras emociones reacciones  generadas como respuestas a estímulos externos (lo que acontece) o internos (pensamientos, vivencias personales).  Estas reacciones se producen bajo un complejo esquema orgánico.

Nos atrevemos a asegurar, con base en autores especializados, que las emociones las vivimos gracias a estímulos externos que, si los manipulamos, podemos cosechar con frecuencia emociones positivas y gozar de las ventajas que eso conlleva en nuestro bienestar.

fragancia de las rosas

y

emociones positivas

Sabías que lo que nos hace percibir algún olor, son moléculas suspendidas en el aire que respiramos?

¿Sabías que el olor de las rosas llega a nuestro sistema olfativo gracias a la volatilidad de ciertas sustancias que son desprendidas por las flores?

Pues sí.  El sentido del olfato tiene la capacidad de estimularse químicamente con las moléculas volátiles de algunas sustancias (algunos líquidos, vapores o incluso sólidos).

Desde épocas  muy antiguas, ya las civilizaciones usaban los aceites extraídos de las flores para diferentes usos.

 

Hoy en día, sus usos se han extendido a niveles terapéuticos para poder paliar algunas afecciones de salud, pero en este artículo nos vamos a dirigir solamente a los beneficios (demostrados) que tienen las fragancias de las flores en las emociones de las personas.

 

Todo comienza con el hecho de que tenemos en las fosas nasales un tejido sensorial, una membrana mucosa en la cual se disuelven las moléculas de las sustancias volátiles que se encuentran en el aire que respiramos.  Al disolverse, se unen a los «receptores olfativos» que están en la membrana plasmática de las células «sensoriales».

 

A partir de allí, comienza el viaje complejo del estímulo como impulsos nerviosos, desde las células hasta el cerebro, donde se comienza a guardar la información que asocia el olor (estímulo) con la imagen de la fuente del olor, en este caso, las flores.

 

Pero vamos más allá.  Hay estudios que confirman que las percepciones olfativas viajan con más facilidad al lugar del cerebro que los traduce en información para guardar; más fácil y rápido comparado con el viaje de las percepciones visuales y las auditivas.  Por esta razón, es probable que los olores sean los mejores activadores de recuerdos.

 

Entonces planteamos lo siguiente: al saber que las emociones son reacciones resultantes de estímulos externos, ¿ qué puede resultar de una experiencia de vida agradable donde la fragancia de las rosas haya estado presente (que se respire en el ambiente de ese lugar en el que estemos) ?

 

O, preguntando de otra forma: ¿ qué puede sentir una persona que haya tenido en el pasado una experiencia agradable en presencia de un ambiente de olor agradable, si luego, al pasar del tiempo vuelve a oler esa misma fragancia?

 

Pues, por deducción, pensamos (y lo hemos vivido de seguro) que volveremos a emocionarnos de la misma manera que aquella vez, porque recordaremos las sensaciones, recordaremos lo agradable que lo pasamos.

 

Este hecho que podemos experimentar nosotros mismos es magnífico: nos permite subirnos al vehículo de un viaje sano cada vez que podamos o queramos, para revivir situaciones agradables gracias al recuerdo, haciendo que orgánicamente se generen esas «hormonas de la felicidad» (endorfina, oxitocina, dopamina y serotonina) que nos llevarán finalmente a un estado momentáneo de bienestar de forma natural.

 

Así pues que tenemos un mecanismo barato, sencillo y práctico de mejorar un mal día conectándonos con sensaciones positivas, gracias a los atributos aromáticos de las rosas, alcanzamos un estado temporal de bienestar que puede servir como canal para disponerte a la relajación, solo con acercarnos a nuestra nariz algo impregnado con olor a rosas.

 

Si alguna vez te preguntaste por qué las rosas son las reinas de los jardines o por qué se escogen las rosas cuando se quiere regalar un ramo de flores muy valioso, recuerda que estas flores además de ser estructuralmente hermosas desprenden una fragancia sublime que no deja a nadie indiferente.  Los rosales son cultivados desde hace muchas generaciones y son jardines fragantes.

La curiosidad de los que manejan los procesos de extracción de componentes de los materiales naturales, han conseguido obtener de manera aislada la esencia del aroma de las rosas, específicamente de la Rosa Damascena, cuyas propiedades químicas van más allá de dejar una sensación agradable al olfato, llegando a ser absorbido por el torrente sanguíneo para producir efectos relajantes, incremento de la libido e incluso coadyuvante en el equilibrio emocional.


¿Cómo llega a suceder esto de forma funcional en el organismo?  En nuestro próximo artículo abordaremos este fascinante tema de las propiedades del aceite esencial de la Rosa Damascena.

 

 

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